febrero 25, 2021

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Los clavadistas de La Quebrada, en Acapulco

Un ángel surca el aire y atraviesa el claro mar dejando un surco de espuma como recuerdo de su hazaña frente a espectadores incrédulos que aplauden su valentía y destreza; algunos de estos dioses de los vientos y los mares llevan fuego mientras desafían el peligro en la profundidad de las cálidas aguas del puerto de Acapulco en México. Son los Clavadistas de la Quebrada.

Los clavadistas del puerto de Acapulco son parte de una tradición que atrae a visitantes del interior de la República y a extranjeros que visitan el famoso puerto de todas partes del mundo.

En el acantilado “La Quebrada” estos valientes atletas ofrecen un espectáculo sin igual al lanzarse desde una altura de 45 metros a las templadas aguas para regocijo y admiración de los espectadores que reconocen en los clavadistas a mexicanos que desafían el peligro con pasión y técnica.

clavadistas quebrada

La quebrada de Acapulco

Este espectáculo se ha vuelto una tradición en el puerto desde 1934 cuando Rogeberto Apac realizó el primer salto al ser retado por sus amigos y lanzarse a las profundidades con éxito y quienes le acompañaron posteriormente al seguir sus pasos a modo de diversión entre ellos; con el tiempo se juntaron los curiosos quienes celebraron las hazañas de los habitantes de este puerto que terminaron por recibir propinas por sus saltos hasta convertirse en un empleo para ellos.

Esta actividad no está exenta de peligros y riesgos; es un hecho que para lanzarse al mar es indispensable conocer la marea e identificar el momento exacto para realizar el salto a riesgo de perder la vida en un mal cálculo.

Actualmente existe una asociación de Clavadistas de la Quebrada que contempla setenta miembros que provee a los atletas de un sueldo, seguro médico y días de descanso aunque eso no reduce el riesgo de sufrir descalabros, golpes, fracturas, lesiones de oído y en algunos casos incluso la propia vida del clavadista quienes han sido calificados como: “auténticos suicidas”.

Durante todos estos años los clavadistas han hecho historia con sus saltos, giros, piruetas y las flexiones de sus saltos. Se encomiendan a la Virgen de Guadalupe antes de comenzar sus faenas; preparan sus cuerpos húmedos que reflejan los rayos del sol sobre sus concentradas mentes y serios rostros antes de tirarse a la espumosa agua que los espera con los brazos abiertos ante el asombro y aplausos de quienes los observan con júbilo.

Espectáculo heredado, el de los clavadistas

Hay clavadistas que han hecho de esta actividad su forma de vida hasta crear legados de familias por generaciones; hay algunos incluso, que han alcanzado la fama como es el caso de Raúl García conocido como: “El Chupetas”, mote que recibió al sufrir un aparatoso golpe en la boca y que para reducir la inflamación de la misma fue recomendado a comer “chupetas” o “paletas heladas” para reducir la inflamación; este vistoso personaje fue contratado como el doble de Johnny Wëismuller mejor conocido como Tarzán en las populares películas de Hollywood como doble del actor en actos de alto riesgo.

Este espectáculo se presenta hasta cinco veces en un día y tiene una duración de media hora e incluye llamas de fuego que cargan los clavadistas en la noche para no perder de vista sus figuras y sus maravillosas habilidades; el precio del espectáculo resulta accesible y la vista es espléndida. Así que la próxima vez que tenga la suerte de visitar este icónico puerto no deje de disfrutar esta increíble visión acapulqueña.

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Juan Carlos Martín del Campo

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